Notas de calle
El costado de San Agustín
Los
alrededores del Parador deben cuidarse. El ancestro de fachada que en
la calle Santo Tomás de Aquino, 4, frente al Parador, entorpece y
desluce. debe tener una solución, y y o apunto la solución de echar otra
acera por detrás del muro respetando la fachada, que quedaría como
ruina consolidada. Quiero antes precisar dos cosas. Una, la hipotética
rehabilitación del edificio por parte del Ayuntamiento sería de dudoso
provecho. Y dos, la acera estrecha de fila india que transcurre pegada a
la fachada en cuestión del costado del Colegio de San Agustín, usado en
su día como gallinero por el Marqués de Ybarra, resulta una acera
insuficiente ante el tráfago judicial que se avecina y el servicio de
estacionamiento de vehículos del nuevo aparcamiento de La Paloma.
Por
ello, sería necesario una intervención que, respetando la actual acera,
adecentara la antigualla del muro de ladrillo viejo, abriendo los
huecos cegados de puertas y ventanas, incluso colocando rejas,, adosara
un jardín corrido contra el muro interno, en cuyo alineamiento iterior
por dentro de la fachada, se tendiera un pasillo peatonal como
continuación de la Travesía de San Julián, reciente y felizmente urbanizada.
Dicho
pasadizo resultaría pintoresco y original, accediendo al mismo desde la
calle de los Colegios, por el arco, ahora cegado, que hay en el rincón
que forma el saliente de la histórica fachada, que, así, quedaría
útilmente realzada, pudiendo rematar el lado opuesto del pasadizo con
otro arco gemelo en su conjunción con los jardines de la aludida
Travesía, lateral de la nueva plaza.
El costado de Santa María.
A
mi modo de ver, que no es mcho, el costado ladrillar de Santa María,
genuinamente de Jesuitas, está siendo objeto de una importante obra de
recuperación. Ese lateral presenta la escalonada imagen de tres cúpulas,
de tres.. ¿Por qué a la cúpula menor se le ha dejado sin la aguja que
debe rematarla? Lo cual le corresponde, la tuviera o no. La estética
está por encima de la arqueología, dicho sea en la actual Era de
Atapuerca.
Los
arcos u hornacinas liberados con acierto en el callejón de las Santas
Formas deben aspirar a contener algo más que su propio espacio.
Los pretiles del puente Zulema
Sobre
ellos he escrito en brillo y mate, en lírica y épica. He oído decir a
un ciclista que le da una especie de vértigo cuando pasa por el puente y
mira el río. Un poco exagerado ¿no? Vas a tener que cambiar de deporte.
El
nuevo asfalto ha tapado la zarrapastrosa acera. Ahora el firme es tan
liso como el del automóvil, pero en su mismo plano, sin bordes de
protección y paso enjuto y comprometido, teniendo ahora, en efecto, el
pretil más bajo. La sustitución del ancho y viejo hormigón de los años
cuarenta por nuevas barandillas, incluso voladas, prestarían el espacio
de seguridad del que carecen ahora los peatones.
La mujer machista
Era
el viernes pasado a eso de las seis de la tarde, glorieta de los Cuatro
Caños, parada del autobús, donde el 7. una rubia treintañera, embotada
de ira, arreciaba así contra su amiga, que miraba al vacío:
…Pues no voy sencillamente porque no me sale de los cojones ¿teenteras?
La chica
de a eso de las seis del viernes pasado, además de que debe lavarse la
boca con lejía, es una mujer machista. A ella y a su ministra de
igualdad debo decirles que me repugna la igualdad de humores, exabruptos y atributos.
José César Álvarez
Puerta de Madrid,
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